Indudablemente
el aprendizaje escolar nos aporta nuevos saberes, la oportunidad de tener un
mayor entendimiento de nuestra realidad, de nuestro entorno, del mismo espacio
de aprendizaje en el que nos desenvolvemos. No se trata sólo de ampliar
nuestros conocimientos académicos en lo teórico, sino de saber llevarlos a la
práctica, tener la humildad, la sabiduría y sensibilidad de escuchar a nuestros
mediadores en lo que nos comparten, y a su vez cada uno de nosotros poder
transmitirlo y compartirlo con los otros, nos permite tener una propia
evolución personal y académica en todos los sentidos, adquirir mejores
habilidades, destrezas y aptitudes, pero sobre todo la oportunidad de
experimentarnos a nosotros mismos, nuestros propios alcances, poder ir en pro
de una mejoría constante porque como seres humanos estamos en continuo cambio y
perfeccionamiento y el aprendizaje escolar nos da pauta para ser una mejor
versión de nosotros mismos y ayudar a los demás, como padres de familia, es
necesario hacer un esfuerzo conjunto con los profesores para sacar adelante a
los educandos.
Es
muy necesario ser mucho más conscientes del significado del esfuerzo que
requiere el estudio para poder alcanzar una meta personal y profesional, que
brindará a nuestros hijos la oportunidad de tener una mejor preparación y que
gustosamente entre maestros y padres de familia, cada uno debe ir aportando los
granitos de arena que sean necesarios para dejar una huella importante en los
alumnos.
Como
seres humanos al adquirir una educación formativa, se nos abre la puerta para
desarrollarnos cognitivamente, tener herramientas que serán de mucha utilidad y
tener mayores oportunidades y desafíos de crear e innovar en el medio en el que
nos desenvolvamos y crearles a los jóvenes nuevas perspectivas de vida,
constituir en sus personas nuevos anhelos y esperanzas de que sus vidas podían
ser distintas, y que seguramente esas aportaciones fueron una de sus más
grandes satisfacciones en su existencia.
La
importancia que encuentro en que algunos aprendizajes sean validados por la
escuela es que son requisitos necesarios para certificar contenidos académicos
y prácticas educativas, que sin la obtención de los documentos que legalizan
esos saberes no se puede avanzar, aunque se tengan las mejores ideas. Las
instituciones existen justamente para resolver los problemas sociales,
parafraseando a Durkheim, y agrego yo: -también existen para respaldar a los
ciudadanos en los requerimientos necesarios que nos ayuden a tener
oportunidades de vida más allá de las fronteras de nuestra geografía, por ejemplo,
para ir a estudiar a otro país o trabajar. La escuela nos da la validez para
ser aceptados, que tengan confianza en nuestros saberes, en nuestra
experiencia, quizá no debería ser así, pero al momento actual es funcional.
De
forma muy personal, considero que el valor del conocimiento es independiente de
si se valida o no por una escuela, se pueden aprender por fuera, de manera
informal, sin embargo, no será reconocido socialmente, estamos “programados”
para pensar que si alguna institución respalda los aprendizajes son válidos y
si no, se ponen en tela de juicio, pero ya por formar parte de la sociedad, hay
ciertas “reglas” que se siguen, aunque no me sean de total agrado. El valor de
lo aprendido quedaría únicamente en un sentido estrictamente empírico y no
“científico”.
Para
Andrade, P. "...Como señala Woods (1998) «ni los niños ni las niñas son
recipientes pasivos de una cultura impuesta, sino más bien crean sus propias
respuestas al interactuar con ella… no sólo son receptores o consumidores de
conocimientos, sino constructores de significados compartidos en el marco de un
ejercicio combinado con los maestros» (Woods: 52)".
La
importancia de lo aprendido en la escuela es que da pauta para seguir
aprendiendo, alcanzar niveles profesionales más avanzados, una maestría, una
especialización, un doctorado, y con ello participar de una labor investigativa
que pueda aportar algo a la sociedad y al mundo, que considero fehacientemente
que ese debe ser el granito de arena con el que se debe contribuir y a través
de ese trabajo colaborativo y cooperativo hacer un mundo mejor para todos y la
escuela de vida empírica nos brinda enseñanzas pragmáticas y siempre estará ahí
dispuesta para todos sin distinción de edad, sexo o formación educativa,
independientemente de los aprendizajes escolares y del avance académico que
vayamos logrando. Lo importante es vivir conscientes de lo que estamos
haciendo, de lo que estamos aprendiendo y dar lo mejor de nosotros mismos, esa
será la mejor satisfacción.
Si
podemos dejar algo valioso en los chicos, es sin duda alguna un legado válido
para toda su vida, se llama: Educación.
Referencias
Andrade, P. (2000). UMBRAL,
REDUC. Recuperado http://70.37.89.185/LEIP/pluginfile.php/37718/mod_page/content/20/El%20lugar%20de%20los%20sujetos%20en%20la%20educaci%C3%B3n%20y%20en%20el%20curriculo.pdf


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