
El país inicia la
reconstrucción nacional bajo las premisas de una nueva Ley Suprema. Los
artículos 3º, 27º, 73º, 82º, 127º y 130º constitucionales, establecen de modo
preciso, las bases para la transformación de la sociedad nacional en el marco
del capitalismo. El propósito era pasar de una economía agro-minera-exportadora
de enclave- a una economía de libre competencia, donde la industria y el
comercio tuvieran mayores márgenes de desarrollo y competitividad. Esta
conllevó a varios imperativos: por un lado, el régimen de tenencia de la tierra
hubo de modificarse sustancialmente; esto es, establecer la pequeña propiedad,
multiplicar la propiedad ejidal y respetar la propiedad comunal. El reparto
masivo de la tierra como práctica de los gobiernos surgidos de la Revolución,
es una clara manifestación de cambio que distingue a este periodo. La reforma
agraria integral, se convirtió en un discurso cotidiano del Estado Social,
según la expresión utilizada por Lorenzo Meyer para calificarlo. Una segunda
cuestión para señalar es el paso de un estado de dictadura a un Estado regido
por leyes e instituciones, sin olvidar los momentos de caudillismo y Maximato
representados por los generales Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles. El
presidencialismo, como figura concentradora y centralizadora del poder, destaca
en este proceso. Por la importancia que tiene la industria y la industrialización
en la transformación de la economía mexicana, fue necesario formular Leyes que
establecieran bases de entendimiento entre obreros y patrones. Las ideas de los
hermanos Flores Magón, del Partido Liberal y sus dirigentes encuentran eco en
el discurso lanzado por los gobiernos revolucionarios. En lo que respecta al
sistema político, debe señalarse como signo de cambio el establecimiento del principio
de "no reelección" en términos reales por cuanto se refiere al
sujeto; es decir, que quien fuera presidente de la república en algún momento,
ya no aspiraría más a este puesto: no puede decirse lo mismo en el caso del
sufragio efectivo, que quiere decir, respeto irrestricto al voto ciudadano. En
este sentido, el principio de Estado tradicional como lo señala Villoro-, no se
modificó, pues el que surge de la Revolución fue generando para su sostén, un
partido político único, con soportes corporativos. Los principios de
obligatoriedad, gratuidad y laicismo se tradujeron en prácticas cotidianas.
Forzoso era generar una nueva ideología que contribuyese a integrar una nueva
nación como también dar cuerpo a una concepción de identidad nacional. En otras
palabras, hacer posible una educación cuyas premisas fueran: emancipación,
liberación y capacitación para el trabajo moderno era generar una nueva ideología
que contribuyese a integrar una nueva nación como también dar cuerpo a una
concepción de identidad nacional. En otras palabras, hacer posible una
educación cuyas premisas fueran: emancipación, liberación y capacitación para
el trabajo moderno. Traducir en realidades tangibles las premisas del Artículo
3º Constitucional, llevó al nuevo Estado organizar y estructurar un proyecto de
educación que exigió la creación de una nueva institución: la Secretaría de
Educación Pública (1921). A partir de ella, José Vasconcelos, su autor y primer
secretario, instrumentó campañas de alfabetización y dio cuerpo a las tres
grandes expresiones de la Escuela Rural: Casas del Pueblo, Misiones Culturales
y Escuelas Normales Rurales. Todas ellas con un objetivo común: la liberación mental,
económica y social de los millones de mexicanos que padecieron la opresión, el
sojuzgamiento y la explotación durante el porfiriato, pero también buscando
lograr credibilidad y legitimidad del Estado ante la sociedad civil. En este
sentido, la Escuela Rural Mexicana intentó vincular las necesidades económicas,
sociales y educativas de las comunidades rurales con la ideología revolucionaria
en gestación. Al ser incorporados los principios de la Escuela Racionalista a
la Escuela Rural Mexicana, esta pasó de la concepción humanista
-Obregón-Vasconcelos- a una idea pragmática con Calles, pero sin olvidar al
ente social al que originalmente estaba destinada. Para Calles, la Revolución
debía organizar el país, crear industrias, organizar las finanzas públicas,
afianzar la paz y la estabilidad políticas; hacer posible un gobierno fuerte
para "dominar la ambición de grupos y líderes surgidos de la
Revolución" afirma Francisco Arce Gurzai, y poner en marcha la economía
nacional, además de darle al país una identidad definitiva. Por ello, Calles se
pronunció por una educación que sirviera como instrumento de progreso y
desarrollo económico. El exprofesor rural afirmó desde su condición de presidente
de la República sostiene Arce Gurza, "mientras no haya paz y progreso
material... los ideales humanistas resultan accesorios, secundarios". El
ideal modernizador de Calles era poner fin a la ignorancia, a la escasez, a la pobreza;
en otras palabras, liberar al pueblo de la explotación y del sometimiento, a
vida nacional, prácticamente anuló el proceso de democratización del país. El
control que se llegó a ejercer sobre los distintos sectores de trabajadores y
sobre la sociedad en general, los arrinconó a una especie de asfixia
democrática; y quienes se atrevieron a manifestar su inconformidad, plantear
mejores condiciones de vida o de participación política; sufrieron marginación,
cárcel, persecución o asesinato. La vida cívica y social sufrió durante el
desarrollismo grandes restricciones igual que lo fue en el renglón económico,
para la gran mayoría de la población. Pobreza, desigualdad, marginación y nulo
ejercicio de la democracia, fueron entre otras cosas, el costo de lanzar al
país a un estadio diferente, pero sin haber resuelto del todo los problemas que
dieron origen al movimiento de 1910. Es cierto por lo demás, que en materia
educativa las cosas en cuanto a cantidad se refieren, eran muy otras. Miles de
escuelas se levantaron en todo el país, por el gobierno federal, estatal y municipal;
también creció considerablemente el número de profesores; igual ocurrió en el
caso de centros e instituciones de enseñanza media y superior. Sin embargo,
hacia 1970, el promedio nacional de escolaridad era tan sólo de tres años; y la
calidad de la educación distaba mucho de responder a las exigencias del
desarrollo nacional.
Todo esto significaba que los avances
logrados a lo largo de treinta años hicieron exclamar a no pocos, que México
era hacia 1970, otro país. Y ciertamente lo era, pero a un costo social, como
político, muy elevado. El Estado Mexicano frente a tal situación, tenía un
reto, pensar en un nuevo modelo económico. Para ello, era menester tomar en
cuenta no sólo factores internos, bien sea por su obsolescencia o por ser de
origen reciente; sino considerar sucesos externos que contribuyeron de alguna
manera, sí no a generar un modelo económico alterno, sí a reorganizar
-modernizar- la economía nacional. Las instituciones educativas tienen un papel
importante que cumplir dentro de la sociedad, el cual se encuentra determinado
por las condiciones particulares del contexto histórico- sociocultural donde se
encuentra cada institución educativa. Las organizaciones educativas deben
reflexionar sobre su razón de ser dentro de la sociedad, para ello deben tener
presente las necesidades particulares de su contexto histórico-sociocultural.
En retrospectiva la escuela es un producto histórico dentro de la escena
social, es por esto necesario que la escuela identifique sus orígenes, los
cuales se encuentran ligados por un contrato que se originó a partir de las
necesidades sociales de un periodo histórico. Por eso es necesario remitirnos
al primer contrato o contrato fundacional de la escuela, el cual se originó de
la mano de tres fenómenos históricos que formaron la sociedad que conocemos,
los cuales fueron la revolución industrial, las revoluciones políticas y por
último los ideales republicanos. La educación en México difiere de ser una
educación de calidad. Ciertamente a través de la Historia se han hecho
esfuerzos por mejorar la educación tanto en aspectos cuantitativos como en
aspectos cualitativos a través del tiempo, sin embargo, aún faltan muchos retos
que enfrentar. Los objetivos y contenidos de la educación responden a las
circunstancias que exigen los procesos de globalización económica de un momento
específico, donde las fuerzas del mercado ocupan un lugar preponderante. Sin embargo,
la meta de elevar la calidad educativa sigue siendo, pues, un reto para todos
aquellos que nos dedicamos actuar en el campo de la educación.
Referencias
Hernandez, A. M. (2014). Estado,
Modernización y Educación. Recuperado el 28 de 04 de 2023, de
http://70.37.89.185/LEIP/mod/resource/view.php?id=14455
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